#4 Gustav Mahler / Andris Nelsons / Wiener Philharmoniker / Victoria Scioli
Viernes 3 de abril de 2026
Novedades, recomendaciones, ideas fugaces de los días que pasaron. Algunos enlaces; alguna sorpresa, espero. Pueden leer las líneas que siguen u optar por ir directo a hacer clic en las líneas azules. Tiempo de lectura: una semana.
ALGO NUEVO
Dijo Timothée Chalamet, actor estadounidense: "No quiero dedicarme al ballet ni a la ópera, ese tipo de disciplinas que hay que mantener vivas, aunque a nadie más le importe". No fue exactamente así; en realidad lo dijo de manera algo informal durante una entrevista televisiva. Sus palabras desataron un vendaval, como si hubiera atacado algo sagrado para la humanidad, cuando en realidad hay que tomarlas más como una consecuencia de un estado de cosas que como un posible disparador de catástrofes imprevisibles en el mundo de las artes. Zeitgeist.
Cada viernes se estrenan miles y miles de fonogramas en las plataformas de música. Esto hace que se renueven las más populares de las playlists de Spotify, Deezer y otras empresas distribuidoras. Como soy parte de la industria musical, los viernes le dedico un rato, no mucho, a ver qué hay de nuevo, viejo. Además de las listas hechas para atraer suscriptores, existen listas personalizadas para cada cliente. Spotify llama a estas listas Radar de Novedades y se arman de acuerdo a lo que cada usuario fue escuchando en su historial. En mi caso, hoy entre otras músicas había, oh, sorpresa, lo que yo supuse era un movimiento de la 5ta. Sinfonía de Gustav Mahler, el Adagietto, por la Filarmónica de Viena con la dirección de Andris Nelsons.
No sé qué hubieran hecho ustedes, pero a mí Mahler me gusta mucho, así que fui corriendo a escucharlo. Hice clic en el track específico esperando que me lleve al álbum, pero no; se trataba de un sencillo. La portada, de hecho, decía single. Bueno, qué raro... Pero escuchemos, de todas formas. Lanzan primero el cuarto movimiento de la sinfonía y después, imagino, nos convidarán el resto. "Es la lógica de las plataformas", recuerdo que pensé. "Deutsche Grammophon sabe lo que hace". Era muy largo el nombre, y era breve la duración.
Mientras escuchaba, fui buscando otras versiones del Adagietto. Todas duraban entre 9 y 12 minutos: desde el veloz Claudio Abbado al más reposado Herbert von Karajan, curiosamente lento en este caso. Y el letón Nelsons, tan parecido a Ricky Gervais que da risa verlo en la foto de su perfil de Spotify (¿será intencional?), lo hacía en menos de cinco minutos. Claro, era un fragmento. Una sección del movimiento, que es a su vez uno de los números de la sinfonía. Lo importante es que dura 4:47. Y el director es una figura emergente, director en Boston y en Leipzig, y se parece a otra celebridad. Suficiente.
Escuché distintas versiones del Adagietto. Luego me dediqué a la sinfonía completa, por Abbado. Y me quedé pensando por qué elegirían ese medio movimiento para promocionar el nuevo álbum. La respuesta estaba más cerca de lo imaginado, porque si uno entra al perfil de artista de Mahler, la encuentra. Ese cuarto movimiento de la quinta sinfonía es el track más escuchado de Gustav de las últimas semanas, precisamente en la versión de Claudio Abbado al frente de la Filarmónica de Berlín, con más de quince millones de escuchas. Le pregunté a la IA cuál era la música más conocida de Gustav Mahler y no lo dudó: el cuarto movimiento de la Sinfonía 5. Las razones que daba me sorprendieron, pero les dejo a ustedes el trabajo de buscarlas.
La lógica del sello (que es el mismo que editó la versión de Abbado) es similar a la de Julio Iglesias cuando, para elegir los tangos que grabaría para su disco dedicado al género, fue o mandó a alguien a SADAIC para ver cuáles eran los quince que más habían recaudado por derechos de autor. Y es que esa es la lógica de Spotify y, si me apuran un poco, de toda la moderna economía de las plataformas, de las redes, del capitalismo del siglo XXI. A todo esto, Deutsche Grammophon conserva su prestigio y su nombre, aunque ya hace un tiempo es parte de Universal Music Group, una de las tres majors. Así que opera como corresponde a una empresa eficiente.
Y ya que hablamos de eficiencia, hace unos años circulaba un chiste sobre un economista o ingeniero que concurría a un concierto sinfónico y regresaba a su casa espantado por la ineficiencia de la orquesta, en la que los percusionistas no trabajaban durante un largo lapso de tiempo, había demasiados violines tocando lo mismo, había secciones que se repetían idénticas, etc. Luego sugería recortes absurdos: uno de esos chistes que circulan a veces en los ensayos o las clases de los músicos y todos celebran. El humor de los músicos, bueno...
Lo que hace unos años era humor, ahora regresa en forma de tragedia, revirtiendo el famoso adagio de Karl Marx en El 18 brumario de Luis Bonaparte, de que la historia se repite pero como farsa. Porque en la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno dispuso el cierre de dos orquestas infantojuveniles que funcionaban en barrios vulnerables (una piadosa manera de llamar a la pobreza), alegando que se "superponían" con otras, integradas por otros niños y jóvenes. Es decir, el gobierno municipal de Jorge Macri -y cómo no pensar nuevamente en Hegel y Marx y aquello de "primero tragedia, y luego farsa", en su caso- dispuso el cierre de dos orquestas porque ya estaba pagando docentes en otras orquestas de barrios cercanos. ¡Pero se trata de músicos diferentes! Se puede leer la noticia en un muy conocido periódico español.
Y para no quedarse atrás, el gobierno argentino está ahogando al Coro Nacional de Niños, fundado en 1967, ya que hace más de tres años que no permite el ingreso de nuevos cantantes. Mientras tanto, a medida que crecen, van egresando los mayores, por lo que el elenco actualmente cuenta con 19 pequeños cantores sobre las 40 vacantes habituales. Las razones de este contrasentido, que no se han hecho públicas, irían en el sentido de seguir la línea de reducción de la planta de empleados estatales que exige el FMI. La novedad es que ahora, en Semana Santa, al constante deterioro del trabajo del coro, se sumó una orden de que no brinden más conciertos. Como decían Les Luthiers (también nacidos en 1967): "Veálos, antes de que crezcan". Otra vez: antes, humor; ahora, tragedia.
Espíritu de los tiempos: esta destrucción de elencos muy diferentes, por distintos gobiernos que en realidad se superponen en el mismo territorio (y que, en mi opinión, tienen una orientación política muy parecida), han generado festivales de apoyo a las orquestas y cartas de protesta que circulan para su firma; pero más allá de la indignación que obviamente despierta en las almas sensibles de los ciudadanos que creen que es bueno que haya más orquestas en barrios pobres y más coros de niños de excelencia, lo cierto es que probablemente el promedio de los funcionarios y la silenciosa mayoría que los votó esté con Chalamet: ¿para qué sostener algo que ya no le importa a nadie?
Diego Lenger
ALGO VIEJO
Hace poco más de tres años, la pianista, cantante y compositora Victoria Scioli tuvo su debut discográfico con Give Me The Simple Life, a primera vista un álbum de standards, que es un poco lo que parecen tener permitido las cantantes de jazz cuando comienzan a grabar, pero si hacemos foco nos damos cuenta de que es mucho más que eso.
En primer lugar, porque la artista no solo canta (y muy bien) sino que además es la pianista y arregladora al frente del trío que completan Maia Korosec (contrabajo) y Germán Martínez (batería). Ya desde el primer clásico que abre el disco, I've Got The World On A String, con un solo de piano de carácter orquestal, se revela como una interesantísima pianista improvisadora.
En segundo lugar, porque entre las ocho pistas cuela una canción de Gilberto Gil, Aquele abraço (track 5) y a continuación una composición instrumental propia, Sol, antes de regresar al cancionero norteamericano para cerrar con Route 66 de Bobby Troup y No regrets, anticipando un poco lo que sería su tercer álbum, Sambas y Zambas, lanzado en octubre del año pasado.
El único invitado en toda la grabación es el guitarrista Gonzalo Beraza, que hace magia en el tema que da nombre al disco, en el que también brilla la contrabajista Maia Korosec, quien también editó su primer álbum solista en 2025.
Para destacar, también, el audio: el álbum tiene un excelente sonido, y no es poca la sorpresa cuando se lee que el técnico de grabación fue el pianista Hernán Jacinto y que uno de los responsables de la mezcla y mastering fue el trompetista Mariano Loiacono. Gracias a ellos se puede disfrutar la muy buena pronunciación del inglés (y del portugués) de la cantante a lo largo de todo el disco.
Diego Lenger

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