#9 Los Benjamines / Silvia Aramayo

Sábado 16 de mayo de 2026 

Novedades, recomendaciones, ideas fugaces de los días que pasaron. Algunos enlaces; alguna sorpresa, espero. Pueden leer las líneas que siguen u optar por ir directo a hacer clic en las líneas azules. Tiempo de lectura: una semana.

ALGO NUEVO

Los Benjamines – No pienses demasiado

Desde el viernes 8 está en todas las plataformas un curioso EP (o single, según la plataforma) de tres canciones. Lo primero debería ser escuchar: pongámonos en la tarea de darle play en nuestra plataforma favorita a No pienses demasiado, sin tener idea de nada. Son tres canciones de pop rock que claramente están relacionadas con la tradición del rock latinoamericano. Suenan bastante argentinas, como si pusiéramos en un balde algo de Cerati, Spinetta y Páez y revolviéramos, pero el castellano del cantante tiene claramente otro origen. Pronuncia las “ll” y las “y” como alguien ubicado a miles de kilómetros del Río de la Plata. Pero sus “s” y “c” son americanas, no hispánicas.

La primera canción ya nos lleva a Google: ¿qué son los Zompopos de mayo? ¿Por qué van marchando “con la frente marcada”? Yo les digo: es un tipo de hormiga voladora muy apreciada en México y Centroamérica; se comen fritos, con manteca y sal. En todo caso, en esta canción son una alegoría: no somos muy diferentes a los zompopos de mayo. Porque el tema central de las tres canciones firmadas por Los Benjamines es el paso del tiempo, señoras y señores.

Bueno, y ¿quiénes son Los Benjamines, y de dónde son? ¿Qué es esa obsesión por el irremediable tiempo ido, que hace que el cantante diga, en 1950, tercer y último tema del EP, “no pienses demasiado / porque la vida pasó”? En la imagen que se ve en el perfil de Spotify, se ve una referencia a Benjamin Button, el protagonista del famoso cuento de Scott Fitzgerald que llegó al cine en 2008. Los Benjamines es el alter ego de José Flores, músico salvadoreño.

Y acá introduzco la primera persona: conocí a José Flores como diplomático de la embajada de El Salvador en la Argentina a comienzos de 2023 y durante unos meses fue el responsable de un coro que aún dirijo. De pronto lo destinaron en misión a La Paz, Bolivia, cosa que ocurre en estas funciones, y se tuvo que ir. Yo sabía que tocaba la guitarra, simplemente. Hubo una actuación del coro en un evento que funcionó, por añadidura como colofón de su gestión cultural en Buenos Aires y, por las características de la presentación, daba para otro momento musical. Allí tocó él con su guitarra de caja, sentado, al frente de un cuarteto de jazz. Era una suerte de despedida de sus amigos argentinos.

Lo hizo con muchísima solvencia y seguridad, fraseando muy bien, improvisando con conocimiento del lenguaje de jazz. Me sorprendió gratamente. Así que, cuando poco antes de irse definitivamente de Buenos Aires me dijo que tenía un material grabado, supuse que sería algo instrumental, con un lenguaje cercano al jazz. “No”, me dijo, “es algo viejo, canciones de hace años que pude grabar acá”. También me sorprendí al escucharlas. ¿Dónde quedó el jazz? Lo podemos encontrar en el solo de Rhodes que se escucha cerca del final de Mula, el segundo track.

El equipo de músicos que grabó en la Argentina No pienses demasiado está conformado, además de José Flores en voces y guitarra eléctrica, por Hernán Segret en bajo, a veces guitarra, a veces batería, y siempre grabación y producción en general, y por Mauricio Miranda en teclados y coros. Hay un par de músicos más que participan en alguna de las canciones.

Escuché innumerables veces los tres temas y mi sensación es que necesito más de esto. Para quienes deseen ahondar en esta historia, les recomiendo leer los dos párrafos de la bio de Los Benjamines en Spotify.


ALGO MÁS NUEVO AÚN

Silvia Aramayo – Desierto

Silvia Aramayo sigue soltando, de a una, las canciones que serán parte de un nuevo álbum. Compositora, cantante, tecladista, uno pensaría que ya no es necesario presentarla, cada vez que lanza una nueva canción o disco. ¡Lleva unos años en esto! Su primer disco solista lo editó en 2006. Dueña de una voz cálida, potente y redonda, con buena técnica, que no llega nunca al grito, sabe escribir canciones que transitan a veces entre la tradición del rock argentino, el folklore, el jazz, lo rioplatense. Esta vez, con Desierto, sale a rockear, a su manera.

Porque el tema tiene un riff pegadizo, y estrofas y estribillos que se adhieren de inmediato, generando esa sana dependencia que nos producen las canciones nuevas que nos gustan. Hay que escucharlas y escucharlas, para aprenderlas bien. A mí me pasa eso, por lo menos. Y hablando de producir, esta canción fue compuesta y producida por Silvia junto a Manu Torres que es, a la sazón, su hijo. Él mismo toca guitarra eléctrica, Álvaro Torres, el Hammond, Ezequiel Rivas, el bajo y Pablo González, notable músico riojano establecido en Buenos Aires, la batería. Silvia además de cantar la voz principal y los coros, tocó el piano eléctrico.

Recomiendo escucharla en vivo, lo cual será posible este sábado 23 de mayo en Million, Paraná 1048, Buenos Aires. Se presentará junto a su compañero Álvaro Torres en un formato de dos teclados, con Silvia Aramayo repasando canciones de su discografía. Si van, ¡pídanle Desierto! Y cada vez faltará menos para que se conozca su nuevo disco.

Diego Lenger


Silvia Aramayo, fotografía de autor/a desconocido/a

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