#11 - Yes / Bubu
Miércoles 17 de junio de 2026
Novedades, recomendaciones, ideas fugaces de los días que pasaron. Algunos enlaces; alguna sorpresa, espero. Pueden leer las líneas que siguen u optar por ir directo a hacer clic en las líneas azules. Tiempo de lectura: una semana.
¿ALGO NUEVO?
Sí, Yes
lanzó un nuevo disco, el 12 de junio de 2026. Se llama simplemente Aurora y
la verdad es que, sin ser un seguidor del grupo, lo escuché un par de veces con
gran disfrute. A esta altura el grupo es como una franquicia que lleva adelante
Steve Howe, el guitarrista y compositor. Steve ni siquiera es miembro
fundador, ya que ingresó a la banda creada en 1968 dos años después, para
reemplazar a Peter Banks. Vale aclarar (tuve que informarme al respecto)
que, de Yes, por donde ya pasaron veinte músicos en estos 58 años, lo que es
mucho para un quinteto, todavía hay tres miembros fundadores con vida, pero que
no actúan en el grupo actualmente: Jon Anderson (voz y líder), Tony
Kaye (teclados) y Bill Bruford (baterista).
No me
interesa en absoluto meterme en la historia de por qué tres de los fundadores se
fueron, pero el grupo quedó en manos de Howe. Indagar las idas y vueltas de
integrantes de 1968 a la actualidad es más complejo que entender las dinastías de
los reyes merovingios de la actual Francia o de sus vecinos, los visigodos de
España. Hay gráficos en Wikipedia, pero desistí ante tantos cambios en la
formación. Para agregar más confusión a los que no somos fanáticos de Yes, el
actual cantante, nacido en 1971, se llama Jon Davison. Curiosa
paronimia. No creo que haya sido elegido por ese parecido; es un muy buen
cantante con una voz aguda y limpia, ideal para el estilo de la banda.
Para
entender hasta qué punto el disco actual es fruto del talento del guitarrista
basta con escuchar su primer álbum solista, Beginnings, de 1975, para
cuya portada utilizó la clásica tipografía del grupo y que, desde el punto de
vista de la orquestación y de las ideas compositivas, es muy, pero muy familiar
con el “nuevo” disco. Hermoso trabajo, por otra parte.
La
sensación al escuchar Aurora es parecida a la que tengo al escuchar música
antigua hecha con instrumentos de época. Me refiero a la vertiente historicista
que comenzó rescatando la música de la Edad Media, del Barroco y del
Renacimiento, para luego avanzar con el clasicismo vienés, seguir por Beethoven
y Schubert y actualmente ocuparse de las orquestas de la segunda mitad del siglo
XIX. Bueno, la fidelidad al género progresivo en su vertiente sinfónica
convierte al nuevo álbum de Yes en un ejemplo de esa búsqueda de autenticidad y
de rescate, ya que además utiliza los mismos instrumentos que en 1975, o al
menos los emula.
Se escuchan
no sólo los recursos formales (piezas largas con formas rapsódicas, cambios de
métrica, uso de una orquesta, Hammond, Clavinet, y los efectos habituales en
1970 para las guitarras) sino también la imaginería, que va desde las letras a
la portada del álbum, pasando por los videos y por todo el merchandising
disponible en las redes. Como si el tiempo se hubiera detenido hace medio
siglo. Si se me permite: como si el bueno de Steve se hubiera tomado un ácido
en 1975 y siguiera todavía ahí, en un flash interminable.
Una canción
como Ariadne, (track 5) por ejemplo, con su aire de danza isabelina, no
estaría fuera de lugar en la discografía de Yes de hace cincuenta años o más. O
la bellísima balada Outside the box (7), con sus arreglos vocales,
de la que me animo a decir que me gusta más que casi todo el material del Yes “original”
(que ya no sé bien cuál sería, a esta altura). Tampoco falta un track de casi
14 minutos (Countermovement, 4), que atraviesa diferentes climas,
métricas, tonalidades.
Patrulla
perdida de la edad dorada del prog británico, Yes nos entregó este nuevo-viejo
material que se disfruta de principio a fin en su hora de duración. La verdad,
a riesgo de sonar un poquitín reaccionario, para la media de lo que se escucha
actualmente, esto es oro en polvo. En realidad, todo el asunto de “la música
que se escucha ahora” versus la “música que ya no se escucha ahora” es una
banalidad enorme, un sinsentido.
Aurora fue grabado recientemente, con músicos vivos y no IA (quiero creer eso, al menos) y supongo que tanto a los actuales integrantes de Yes, como a los seguidores que le quedan a la banda, les importa un pepino la vigencia o no de estas ideas musicales. Quizás ya no llenen estadios (cómo olvidar su primera visita a la Argentina en 1985, cuando prácticamente no venía nadie a tocar aquí), pero no parece importarles.
ALGO
NUEVO
El azar y las casualidades existen, por lo que no debería sorprendernos que, sin buscarlo, sin saber nada el uno del otro (aunque es más probable que Yes no tuviera noticias de Bubu que lo contrario), con pocos días de diferencia con la salida del nuevo álbum de los británicos, la banda de Daniel Andreoli publique el adelanto de su nuevo disco, el tercero en 50 años de trayectoria del grupo.
La historia
de Bubu merece un escrito aparte, quizás hasta un libro, pero hoy simplemente salió
Camina, un nuevo tema, ocho años después del segundo álbum, El eco
del sol. Resumiendo, el grupo surgió en 1976, fue creciendo y, cuando finalmente
se editó el disco Anabelas en 1978, la banda ya se estaba disolviendo.
En esa primera época tuvo notables nombres en su formación: su primer cantante
fue Miguel Zavaleta, por ejemplo (que no llegó a grabar el LP). Otros nombres
de la primera formación: Polo Corbella (batería), Eduardo Rogatti (bajo) y Wim
Fortsman (saxo tenor).
La sangrienta
dictadura de Videla, Massera y Agosti dispersó a los músicos. Andreoli, bajista
y compositor del grupo, líder evidente, tuvo que exiliarse. Pero, como decía
más arriba, esa es una historia larga. El asunto es que el nuevo álbum cierra
en cierta forma una larga trilogía. Si Anabelas remite más claramente a la
época en la que fue pensado el material, ahora Bubu tiene más cercanía con el
tango post Piazzolla y con el folklore del noroeste argentino.
Camina, este primer adelanto del nuevo disco que
será editado en Europa por el sello PQR en formato de vinilo y CD, es un tema
instrumental grabado por un sexteto (guitarra eléctrica, teclados, saxo tenor,
flauta, bajo eléctrico y batería) de claras reminiscencias tangueras, dentro de
la estética de la música progresiva, esa que en los 70s dominaba la escena del
rock local y ahora es un nicho interesantísimo, pero algo reducido.
Como no se
sabe nunca para dónde irá la próxima movida, no hay que descartar que en poco
tiempo haya un renovado interés por esta música de mayor complejidad que lo que
inunda ahora nuestros oídos a cada paso. En pocos meses saldrá El último
cortejo, el tercer álbum de la agrupación. Este es un buen anticipo del
disco completo.
Diego Lenger
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| Bubu, fotografiado por Rubén Andón |

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